domingo, 22 de abril de 2018
Las dos caras de la crítica literaria
Miren que imagen más acorde me ha buscado mi nieta para hablar de las críticas literarias. Eso es lo que hacen algunos críticos: buscar con lupa. Unos buscan los defectos, otros buscan las virtudes. Pero la mayoría, afortunadamente, hace una valoración de ambas cosas. Y esto último es lo que a mí me gusta.
Yo creo que podemos opinar sobre todas las novelas que leemos, nos hayan gustado o no, siempre desde el respeto hacia el autor y valorando su trabajo, algo que con frecuencia olvida el lector. Alguien que no disfruta de las descripciones abundantes tachará el libro de aburrido, mientras que otro que disfruta con el detalle dirá que eso precisamente fue lo que más le gustó. Sin embargo, el lector aburrido con las descripciones debería saber tomar distancia sobre sus gustos para valorar el esfuerzo del autor a la hora de investigar sobre un tema o su capacidad descriptiva. Ahí reside la pericia del buen crítico, que no solo valora lo que le gusta a él, sino que ofrece una opinión sobre lo que otros lectores pueden llegar a apreciar.
A mí no me gustan las escenas eróticas demasiado descriptivas pero puedo entender que haya lectores que disfrutan con ellas.
Hay novelas que están bien escritas, aunque la historia no aporte absolutamente nada. Hay otras que narran historias interesantes pero con muy poca chispa. Y en cuanto a esto, a la chispa, lamento decir que muy pocos autores la tienen en su pluma, al menos en nuestro panorama nacional. Y eso es algo que me cuesta reconocer porque soy una férrea defensora de nuestra literatura.
Pero es totalmente cierto.
Prefiero una mala historia contada con chispa, que una buena historia contada de forma plana.
A veces leo críticas amiguistas, y esto, en el fondo, hace flaco favor a un autor que piensa que su novela está a un nivel que, en realidad, solo está en la buena intención del amigo que comenta.
Por otro lado, entiendo la compasión del amigo, que no quiere herir los sentimientos del autor, pero deben saber que esa benevolencia es un corta-alas a la superación. Para qué se van a molestar en mejorar sus obras si les llueven comentarios de amigos, muchos de ellos también escritores, sobre lo bien que escriben y lo buenas e inolvidables que son sus historias.
Hace poco leí a una autora en facebook hablar de su propia obra en unos términos tan desprovistos de humildad que realmente pensé que había escrito una novela gloriosa. Tanto fue así, que le dije a mi nieta que me la descargara de Amazon para leerla en el aparato ese. Era barata y tenía muy buenos y numerosos comentarios.
La decepción fue terrible, y me sentí engañada, pues la historia que narraba era de una simpleza tal que rayaba la mediocridad. Por supuesto alguna cosa positiva se podía extraer de ella, pero a día de hoy, ni siquiera recuerdo el nombre de los personajes.
Todos los autores, créanme, todos, piensan que su sobras son maravillosas, pero muy pocos se atreven a gritárselo al mundo, aunque de verdad lo sientan así.
Mi nieta escribe y se autopublica, y ella me abrió las puertas de los autores independientes, como le gusta llamarse a ella. Yo leo sus escritos y a veces la he hecho llorar con mis comentarios. Este es un mundo duro, y si quiere destacar, solo tiene que ser mejor que los demás, y eso solo se consigue con esfuerzo, una parte de talento, y con buenos consejos.
Sin embargo, yo soy la primera a quien entrega sus novelas, porque confía en mí, porque sabe que, aunque me duele ver su carita de decepción cuando le doy un varapalo, todo lo hago por su propio beneficio. Sé que algún día será una buena narradora. En cuanto a sus historias, en eso yo no puedo darle consejos. Sus historias son solo suyas, y estas serán las que la identifiquen como autora.
El arte es algo muy personal, sobre el que descargamos muchas de nuestras emociones más íntimas. Pero la crítica amiguista también puede hacer mucho daño al autor.
Ser totalmente sincero sería una buena forma de perder una amistad, no nos engañemos, pero debemos encontrar la sutileza para decir las flaquezas de una obra, si es que las tiene.
Creo que, en el fondo, el autor lo agradecerá.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario