Estaba yo muy contenta con esto de abrirme un blog, y como os dije anteriormente he pasado una temporada visitando bitácoras que se dedican a hacer crítica de libros, que es lo que a mí me interesa. He de decir que encontré lugares donde hablan de libros de una forma casi profesional. Sus administradores son capaces de ver de una manera certera y objetiva los puntos fuertes y débiles de un libro, siempre según su criterio y con total respeto por la obra y por el autor. Colaboran con las editoriales sin por ello ofrecer una opinión sesgada, pero siendo conscientes de que cada libro tiene su lector.
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| Blog Historias Susurradas |
Es una delicia leerlos; son críticos, pero también son respetuosos con el trabajo que hay detrás. Puedo citar por ejemplo el blog
Historias Susurradas que seguía hace unos años, aunque creo que sus administradoras han dejado de actualizarlo por falta de tiempo, lo cual es una lástima.
Me recomendaron también
Anika entre libros, un lugar virtual muy agradable donde siempre es un gusto volver para leer reseñas y entrevistas.
Otro que me gusta mucho, por su frescura, es
Adicción Literaria, y también quiero mencionar a
Abracalibro en el que hay reseñas de clásicos del siglo XX que yo considero imprescindibles.
Pero siento mucho decir que, dentro del mundo de las reseñas literarias, también he encontrado bitácoras que son un horror, donde se critica -a veces hasta se insulta- a los autores cuando las historias que cuentan no casan con su forma de ver el mundo o las relaciones entre personas.
Son utilizados como lugar de desfogue personal -eso es lo que dicen- donde palabras como "caca de vaca" o "mierda pinchada en un palo" son los calificativos más cariñosos que se dan a algunos libros. No juzgo que una persona en una charla entre amigos pueda decir estas cosas, el problema es cuando se lincha de manera desproporcionada a autores... de una forma pública.
Si yo fuera autora, denunciaría a estos blogs por atentar contra mi honor, saldría corriendo al primer juzgado y pondría una demanda por calumnias y por perjudicar intencionadamente mi carrera.
Hay personas que, definitivamente, no están preparadas para tener voz pública, que es lo que sucede cuando hablamos en internet o expresamos nuestra opinión. Lo que soltamos en la red, se queda en la red, y hay algunos que todavía no se han dado cuenta de que las injurias que vierten se pueden volver en su contra.
Cuántas veces se lo habré repetido yo a mis alumnos, ¡cuántas!
Pondré como ejemplo un solo blog para ilustrarles, el que a mí me ha parecido el más dañino e incoherente de cuantos he visitado, que han sido muchos. Se llama
El blog de Hydre Lana y tan pronto está alabando la película de Bridget Jones (personaje que deja a las mujeres muy mal paradas, en mi modesta opinión) como está insultando y desprestigiando la novela de una autora española con saña cruel y destructiva. No leí dicha novela, la de la autora española, me refiero, pero estoy segura de que toda interpretación se puede sacar de quicio hasta límites insospechados, y también estoy segura de que quien busca dar dentelladas encuentra la forma.
Casualmente, casi todo lo que leen este tipo de "haters" (así se definen algunos; yo he tenido que buscar su significado en internet porque soy más de francés) no les gusta, y creo saber por qué: van directos a la lectura de algo que ya saben que no les gustará porque tienen un reducido público esperando reír sus gracias a costa de calumniar a los demás.
O eso o viajan sin piloto por la vida y desperdician su tiempo leyendo libros que odian.
Es tan rastrero que, aunque ya soy vieja y casi nada me remueve por dentro, esto consigue alterarme. Precisamente porque amo a los libros, porque conozco a escritores, editores y publicistas y sé el trabajo que hay detrás de cualquier libro, exijo un mínimo de respeto, como lo exigiría para cualquiera que realiza un trabajo.
Las injusticias siempre me han puesto furiosa, lo admito, y si van dirigidas hacia mujeres por parte de mujeres, entonces me hierve la sangre. Y en este blog, camuflado de feminista, hay mucha inquina hacia las de su propio género.
Cómo envidio el corporativismo de los hombres.
Los autores están indefensos ante este tipo de personajillos, a menos que les respalde una legión de seguidores. Hay quienes piensan que los autores no pueden quejarse cuando son juzgados. Oiga, espere un momento, usted juzgue el trabajo, pero no insulte, no agreda verbalmente al autor de forma pública, no se ensañe, pues estará atravesando los límites que lo protegen también a usted. Recuerde que siempre puede haber alguien que haga lo mismo con su blog que, a fin de cuentas, es un trabajo escrito ofrecido al público, y, por tanto, susceptible de ser juzgado.
Lo más curioso de todo esto es que, esta señora, critica también las faltas de ortografía en algunas novelas, mientras ella escribe perlas del tipo (ojo a las tildes): "Cuándo vean la portada de un libro..." O bien: "Porqué normalmente una vez leído es, a resultas, un chasco".
Y esto solo en el primer párrafo. Añado que no es un error esporádico, porque los mismos errores se repiten en todo el texto. Como docente, no encuentro explicación a esto cuando se nos dice que quien escribe tiene licenciatura en periodismo y máster en no sé qué, (la verdad, después de leer esto, no me importa).
Una segunda cosa, de lo más inquietante, es que al mismo tiempo que la autora del blog vomita flemas verdes contra todos los libros y autores que no encajan en sus ideas, reclama la justicia social.
¿Cómo lo ven?
Después se lamenta de que las editoriales no quieran trabajar con ella. Seguro que más de un jefe de prensa editorial ya ha sido advertido de este tipo de sitios.
Ahora voy a leer bitácoras de verdad, de las que te dejan un buen sabor de boca. Son muchas y, afortunadamente, lo expuesto anteriormente, es una excepción. Por suerte todavía queda quien cuida la palabra, quien ama los libros, quien sabe extraer algo bueno de cada lectura. Y si por casualidad encontramos un libro que ya desde el principio nos hace sentir incómodos, pues a por otro, que nos faltan años en esta vida para leer todo cuanto deseamos.